¿Cómo saber si necesito psicoterapia?
Cuando terminó su relación de pareja, Laura estaba muy dolida, pero también convencida de que sólo necesitaba tiempo para pasar la hoja y seguir con su vida.
Los primeros meses fueron difíciles, como suele ocurrir después de una separación importante. Laura había compartido once años de su vida con Esteban, entre noviazgo y matrimonio. Al principio lloraba con frecuencia, evitaba algunos lugares y le costaba imaginar un futuro diferente, sin Esteban, con o sin pareja. Con frecuencia rondaba por su cabeza la pregunta que escuchó en una canción, "¿es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor?"
Sus amigos le repetían que era normal, que poco a poco el dolor disminuiría. Y Laura quería creerlo. Pasó un año, llegó el segundo, después el tercero. Al cuarto año comenzó a preguntarse si algo no estaba bien. ¿Es que el dolor por una separación podía durar tanto..? Sentía una necesidad imperiosa de salir de aquella pausa en la vida, pero ya había intentado de todo.
Su vida, vista desde afuera, seguía funcionando --algunas personas incluso hubieran dicho que muy bien--: trabajaba, salía ocasionalmente con amigos y cumplía con sus responsabilidades. Sin embargo, la pegajosa sensación de que “algo” se había quedado detenido era su acompañante inseparable...
¿Por qué? Intentaba conocer gente nueva, pero seguía comparando cada nueva relación con la de Esteban. Sabía que estaba evitando involucrarse emocionalmente para no volver a sufrir. Algunas canciones o fotografías bastaban para revivir la sensación de pérdida con una intensidad que le resultaba desconcertante.
Finalmente decidió iniciar un proceso de psicoterapia, simplemente estaba cansada de sentir que su vida seguía organizada alrededor de un fantasma, de una historia que había terminado años atrás.
Durante los primeros meses se sorprendió llorando cosas que ni siquiera sabía que le dolían. Poco a poco comenzó a comprender qué había perdido realmente con aquella separación. Identificó expectativas que nunca había elaborado, se despidió de proyectos compartidos que seguían vivos en su imaginación y que, sin darse cuenta, intentaba forzar en nuevas relaciones. Así, reconstruyó una nueva forma de mirar aquella etapa de su vida, que ahora sí pertenecía al pasado.
Cinco meses después le contó a una amiga: «No es que ya no me duela, es que el dolor dejó de decidir por mí»
No todas las personas viven un proceso como el de Laura, y no todos los duelos requieren psicoterapia. Sin embargo, esta historia plantea una pregunta importante.
¿Cómo saber si necesito psicoterapia?
Como ocurre con muchos rumores, éste contiene una parte de verdad. El tiempo ayuda, sí: nos da perspectiva y permite que muchas experiencias encuentren un lugar diferente en nuestra historia. Lo que no siempre hace es el trabajo emocional y psicológico que algunas experiencias requieren.
Existe una idea muy extendida: sólo necesitamos ayuda psicológica cuando "tocamos fondo". Hace treinta años todavía era frecuente escuchar frases como: "¿Ir al psicólogo? ¡Ni que estuviera loco!". Aunque esa forma de pensar ha perdido fuerza, persiste otra creencia parecida: que debemos esperar a que el sufrimiento sea insoportable antes de buscar apoyo.
Sin embargo, no siempre es necesario llegar a ese punto. En algunos casos, buscar ayuda antes puede evitar que el sufrimiento se prolongue más de lo necesario.
La pregunta quizá no debería ser "¿Estoy lo suficientemente mal?", sino otra mucho más útil:
“¿Esto que estoy viviendo está limitando mi capacidad para vivir la vida que quiero?”
La psicoterapia no existe únicamente para aliviar síntomas, también puede ayudarnos a comprender patrones que se repiten, tomar decisiones difíciles, elaborar pérdidas, fortalecer recursos personales o recuperar una sensación de dirección en la propia vida.
Algunas señales merecen ser escuchadas.
No son un diagnóstico ni significan que quien experimente alguna de ellas necesite iniciar psicoterapia, pero sí pueden invitarnos a detenernos un momento, alguna de estas situaciones te resulta familiar:
Una emoción lleva meses acompañándote y parece no transformarse.
Los mismos conflictos vuelven una y otra vez, aunque cambien las personas o las circunstancias.
Evitas con frecuencia situaciones importantes por miedo, culpa, vergüenza o ansiedad.
Has dejado de disfrutar actividades que antes eran significativas.
Vives con una sensación constante de agotamiento emocional.
Te descubres diciendo continuamente “no sé por qué me pasa esto”.
Una pérdida importante sigue ocupando el centro de tu vida mucho tiempo después de haber ocurrido.
Muchas personas llegan a consulta pensando que necesitan aprender técnicas para controlar sus emociones. Algunas incluso desearían que ciertas emociones desaparecieran para siempre.
Durante el proceso con frecuencia descubren algo diferente: no se trata sólo de controlar lo que sienten, se trata de comprender qué sentido tiene aquello que están sintiendo, de dónde viene, qué intenta decirnos y hacia dónde puede conducirnos si la escuchamos sin dejar que sea ella quien tome las decisiones por nosotros.
La psicoterapia no cambia el pasado, pero puede cambiar la relación que tenemos con él.
No elimina las pérdidas ni borra las experiencias difíciles, tampoco evita que volvamos a sentir miedo, tristeza o enojo. Lo que sí puede ofrecer es un espacio donde esas experiencias dejen de organizar nuestra vida de formas que nos limitan, sin darnos cuenta.
A veces basta una conversación significativa para abrir preguntas nuevas. Otras veces hace falta más tiempo, cada proceso tiene su propio ritmo.
Entonces… ¿cuándo buscar ayuda?
La mejor respuesta no es una lista de síntomas, sino reconocer cuando sientes que has intentado resolver algo por tus propios medios y, aun así, el sufrimiento, la confusión o la ansiedad siguen ocupando demasiado espacio en tu vida.
Buscar psicoterapia no significa haber fracasado ni ser una persona débil. Significa reconocer que algunas experiencias humanas se comprenden mejor cuando alguien nos acompaña a mirarlas desde otra perspectiva.
Para seguir pensando...
Antes de preguntarte si "necesitas" psicoterapia, quizá valga la pena preguntarte algo distinto:
¿Hay alguna parte de tu vida que lleva demasiado tiempo esperando ser escuchada?
Si esta lectura resonó contigo...
La psicoterapia ofrece un espacio para comprender con mayor profundidad aquello que estás viviendo, desde una mirada sustentada en evidencia y profundamente respetuosa de tu historia.