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El frasco de buenos momentos
El frasco de buenos momentos
Hay días que parecen estar hechos únicamente de pendientes, preocupaciones, pérdidas o cosas que no salieron como esperábamos. En esos momentos es fácil olvidar que, entre todo eso, también han ocurrido cosas que nos hicieron bien.
El frasco de buenos momentos es una manera sencilla de guardar algunas de ellas.
No necesitas buscar grandes acontecimientos.
Puede ser algo que disfrutaste, una conversación que te hizo bien, un momento de tranquilidad, algo que lograste, una pequeña sorpresa, una risa, una muestra de cariño o simplemente un instante en el que te sentiste bien contigo.
Busca un frasco, una caja o cualquier recipiente que puedas tener a mano.
Escribe y guarda: Cada vez que ocurra algo que quieras conservar, escríbelo en un pequeño papel y guárdalo.
Puede ser algo importante:
Hoy terminé algo que llevaba mucho tiempo posponiendo.
O algo aparentemente pequeño:
El café de esta mañana estaba especialmente rico.
Me reí mucho con mi hermana.
Hoy me sentí muy capaz.
Alguien reconoció mi trabajo.
Me gustó cómo resolví esa situación.
No tienen que ser grandes momentos. Tienen que ser momentos que quieras recordar.
Cuando tengas un día difícil,
cuando necesites levantar un poco el ánimo,
o simplemente quieras recordar otras partes de tu historia,
abre el frasco y lee algunos de tus papeles.
No se trata de convencerte de que todo está bien. Tampoco de borrar lo que duele.
Se trata de recordar que un momento difícil no contiene toda tu historia.
Tu vida también está hecha con esas pequeñas experiencias que disfrutaste, las cosas que lograste, las personas con quienes compartiste algo y los momentos en los que pudiste sentirte bien.
Puedes seguir agregando nuevos momentos al frasco. Con el tiempo, tendrás una pequeña colección de recuerdos que te recuerde algo importante:
Incluso en etapas difíciles, la vida puede seguir ofreciéndonos momentos que vale la pena guardar.
Esta herramienta no pretende sustituir el acompañamiento que puedas necesitar en momentos difíciles. Puede ser simplemente una manera de hacer espacio también para aquello que te sostiene.