Caja de herramientas
Reconocer vientos de cambio
Reconocer vientos de cambio
A veces sabemos perfectamente qué hemos perdido: una persona, una relación, una etapa de nuestra vida. Otras veces sabemos que algo cambió, pero no logramos explicar por qué nos sentimos diferentes.
Seguimos trabajando, estudiando, cuidando de los demás e incluso haciendo cosas que solíamos disfrutar, pero algo pesa.
Esta actividad puede ayudarte a detenerte un momento y mirar ese cambio con mayor claridad.
Busca unos minutos en un lugar tranquilo. Haz una pausa y deja que aparezcan tus ideas.
Escribe lo primero que venga a tu mente, sin intentar encontrar respuestas correctas o incorrectas.
Piensa en los últimos meses o en el último año y responde:
1. ¿Qué había en mi vida antes que ahora ya no está, o ya no es como antes?
Puede ser una persona, una relación, una rutina, un proyecto, un lugar, una capacidad, una etapa de tu vida o una expectativa sobre el futuro.
2. ¿Qué extraño?
Si hay algo que extrañas, pregúntate:
¿Qué es lo que más extraño de cómo eran las cosas antes?
Puede que no extrañes solamente a una persona o una situación. Tal vez extrañas cómo te sentías, una forma de vida, una posibilidad o una versión de ti.
3. ¿Qué siento cuando pienso en eso que cambió?
Elige los sentimientos que más se acercan a lo que estás sintiendo:
☐ Tristeza
☐ Enojo
☐ Nostalgia
☐ Culpa
☐ Alivio
☐ Soledad
☐ Miedo o ansiedad
☐ Confusión
☐ Vacío
☐ Otra (escríbela): _________________________
Después pregúntate:
¿Hay algo que sigo esperando recuperar, reparar, cambiar o volver a tener? … y completa la frase:
Aunque mi vida sigue, todavía estoy intentando acomodar: _________________________________________________________
AHORA DETENTE UN MOMENTO
Mira lo que escribiste y pregúntate:
¿Hay algo que he perdido, que cambió o dejé atrás y que quizá necesita ser reconocido?
Si tu respuesta es sí, quizá has encontrado algo importante que merecía ser mirado.
El duelo no siempre se experimenta como una tristeza evidente; puede mezclarse con otras emociones como el enojo, la nostalgia, la culpa, el alivio o la confusión. También sentimos que deberíamos estar bien porque ha pasado el tiempo.
Reconocer una pérdida puede ser un primer paso para comprender qué necesitamos frente a aquello que cambió.
Si esta actividad te ayudó a reconocer una pérdida o un cambio que hasta ahora no habías podido mirar con claridad, puedes continuar este proceso en Renacer sin prisa, a través de ejercicios y rituales psicológicos para honrar lo vivido, darle un lugar a la memoria y encontrar maneras de seguir adelante sin apresurar el duelo.
Puede ser simplemente una manera de hacer espacio para aquello que pesa.